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La comunicación con mi bebé

Ene 23, 2013   //   by Natalia Redondo   //   Bebés, Logopedia, Niños  //  Sin comentarios

Cada vez hay más personas que saben que los bebés son seres interactivos y que responden a los estímulos que les mostramos cuando intentamos interactuar con ellos.

En el primer año de vida del bebé se establecen las bases de la comunicación, entre muchas otras cosas.

Bebé en la cuna. (Fuente: http://www.sxc.hu/browse.phtml?f=view&id=197853)

Cuando nace un bebé nos asaltan miles de dudas relativas a la comunicación con éste, ya que no obtenemos una respuesta efectiva, objetiva y verificable de lo que el niño entiende cuando nos comunicamos con él.

También llegan innumerables aportaciones de personas cercanas a la familia. Todas hechas con la mejor de las intenciones, pero que desorientan a los padres sobremanera. Lo que sirve para unas familias no funciona con otras, así que los nuevos padres deben aplicar el sentido común más que ninguna otra ciencia.

Bajo este criterio, sí existen una serie de consejos que pueden aplicarse a todos los bebés de forma universal, en lo que a la estimulación del lenguaje se refiere:

1. No dejar llorar a un bebé hasta extenuarse. Sólo sirve para que acumule gases en su cuerpecito inmaduro, que sufra agotamiento, que se irrite todavía más acusadamente y tenga sensación de abandono. Muy al contrario, el calor, el afecto, las palabras pronunciadas suave y dulcemente y canturrearle flojito le proporcionan seguridad, estabilidad y confianza en las personas que le cuidan, lo cual conforma las bases de su  aprendizaje.

2. Hablarle mirándole a la cara colocándolo frente a frente. El contacto visual es uno de los pilares de una buena comunicación. La falta de él, a veces, nos sugiere alguna dificultad en niños más mayores.

3. Utilizar gestos faciales (comunicación no verbal facial). Ayuda al bebé a asociar lenguaje y expresiones de la cara como alegría, tristeza, asombro, enfado, etc. La movilidad de la musculatura facial ayuda, también, en el proceso de masticación y articulación del lenguaje en épocas posteriores.

4. Modular el tono de voz cuando le hablemos. La cadencia de un idioma es el aspecto más difícil de integrar cuando aprendemos una lengua nueva. De la misma manera, la prosodia (acento, entonación…) es el aspecto que antes aprende un bebé y  el último que olvida un anciano. Nos da información de nuestro estado de ánimo, inflexiones del lenguaje e incluso aspectos como el doble sentido de las palabras.

Bebé en posición de pensar. Imagen en blanco y negro. (Fuente: http://www.stockvault.net/photo/104467/baby)5. Cantarle, no importa qué, cómo, cuándo ni porqué. En las canciones encontramos un sinfín de elementos básicos del lenguaje como palabras nuevas, frases hechas, prosodia, melodía, metacognición, etc. Además, la música estimula el hemisferio derecho del cerebro.

6. Acompañar todas nuestras acciones con lenguaje. No hay mejor nana que la voz de la persona que nos habla con tranquilidad y dulzura. Les da seguridad y tranquilidad. De la misma manera es una fuente inagotable para aprender palabras, expresiones, maneras de hablar diferentes.

7. Enseñarle objetos animados e inanimados hablándole de ellos y acompañándolos de gestos y acciones para darle un sentido global y amplio del concepto. A grandes rasgos, si al bebé le enseñamos una pelota, le decimos lo que es (le ponemos nombre al objeto), la hacemos rodar o botar y además le cantamos una canción sobre ella estamos estimulando las áreas de la vista, el oído, el lenguaje, la motricidad, la planificación de ideas y trabajando ambos hemisferios conjuntamente. De manera que al niño le es mucho más fácil tener una idea global y real del concepto “pelota”.

8. Darle oportunidades para ejercitar su motricidad. Cuando un bebé se mueve, rueda, gatea o se arrastra se generan un cúmulo de experiencias nuevas que el niño tiende a compartir con sus adultos más próximos. Los busca con la mirada o la sonrisa. Si recibe una aprobación con la cabeza, una sonrisa de vuelta o una palabra afectuosa el bebé entiende que lo que está haciendo es algo bueno y lo repetirá de manera que el proceso de comunicación y posterior lenguaje se desarrollará y se afianzará.

A veces es difícil determinar para una familia si su hijo/a está teniendo una buena adquisición y/o desarrollo del lenguaje y de la capacidad de comunicarse, pero hay algunas señales que pueden ser útiles para saber que es mejor acudir al especialista. A saber:

•  No gira la cabeza hacia la fuente sonora.

•  No reacciona positivamente cuando ve caras conocidas.

•  No muestra curiosidad ante objetos de colores llamativos, sonoros o con movimiento.

•  Carece de reacción ante la voz de su madre (o padre o cuidadores habituales).

•  No busca el contacto visual.

•  No reacciona ante el contacto físico.

•  No gesticula con la musculatura de la cara.

• Asustadizo ante acontecimientos habituales.

•  A los siete meses no se mantiene sentado.

• No muestra interés por alcanzar objetos ya sea reptando o gateando.

Si dos o más puntos de los anteriores se dan en el bebé no dude en consultar con un especialista de confianza (pediatra, enfermera pediátrica, maestra infantil, logopeda escolar, psicóloga infantil) y que lo derive al profesional adecuado.

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